El hambre es la sensación más común de los presos en Nueva Esparta

Mario Guillén, UVL/ Nueva Esparta 

Si algo saben los privados de libertad de Nueva Esparta es aguantar hambre. Todos los días, sea en el desayuno, el almuerzo o la cena sienten la necesidad de comer, pero no siempre hay algo que llevarse a la boca. Los presos de la región insular están flacos, demacrados, desnutridos y ninguno de los organismos gubernamentales los apoya con la alimentación. No hay presupuesto y nadie se hace responsable.

En los Centros de Detención Preventiva (CDP) de Nueva Esparta algunos presos tienen alimentos con el esfuerzo de su familia, pero con la grave crisis económica que atraviesa el país es poco lo que pueden llevarles, asimismo, existe un buen grupo que no tiene familiares en la Isla y por ende no cuentan con ningún tipo de asistencia.

Las autoridades encargadas de los CDP explican que el 70% de los reos en las bases policiales del estado provienen de tierra firme, por lo tanto están desprovistos de alimentos y medicamentos.

María Velásquez, familiar de un privado de libertad en el CDP de Los Cocos, asegura que su esposo al igual que todos los compañeros están flacos y mal nutridos, a pesar de los esfuerzos que hace para llevarle comida semanalmente.

“La mayoría de los familiares de presos somos pobres. No tenemos cómo llevarles un buen mercado, ni siquiera en nuestras casas podemos hacerlo. Es un esfuerzo muy grande el que se hace para llevarles algo, comenzando por el pasaje para ir al CDP que son 280 mil bolívares ida y vuelta, a veces no tengo y otras no consigo el efectivo”.

Relató que semanalmente le lleva a su esposo, que está tras las rejas, un paquete de arroz, harina de maíz precocida, pasta, también aprovecha combos de verduras que venden tres kilos por un dólar, un poco de queso, patas de pollo, pescado salado, unos huevos, pero estos últimos son esporádicos.

“Lo que más come son carbohidratos, porque las proteínas son caras. Hay semanas que le llevo pescado salado pero eso es para dos comidas cuando mucho, el resto de la semana come puro arroz y algunas verduras”.

Velásquez afirma que su esposo es de los pocos afortunados que tiene comida semanalmente, y a pesar de eso ahora es talla 30 en pantalón y cuando fue encarcelado hace tres años era talla 38.

“Ahí hay gente que pasa días sin comer nada, que se come los restos que dejan los demás. Otros hierven los huesos del pollo y se toman el caldo. Yo diría que el 99% de los 120 presos que hay en esa base están desnutridos”.

A su vez, Irma Rodríguez, madre de un privado de libertad del CDP  de Pampatar, comenta que la situación es similar, los reos están flacos, demacrados y sus costillas se ven a simple vista.

Cuenta que trata de llevarle pan cada dos días, aprovechando una promoción de siete canillas por un dólar, pero sabe que a su hijo solo le llegan cinco, porque los funcionarios siempre le quitan algo.

“Acá no nos piden ningún pago para entregarles la comida, de hecho son muy amables con los familiares de los presos, pero les sacan comida. Si tu le llevas tres harina pan, le entregan dos y así es con casi todo”.

Rodríguez indicó que otra debilidad es la falta de gas doméstico, el cual escasea en general en Nueva Esparta. “Yo tengo tres meses sin gas en mi casa, se puede imaginar cuánto tarda en llegar al CDP. Tienen en el calabozo una cocinita eléctrica pero eso no da abasto para que cocinen más de 100 presos, por eso le llevo pan que no se tiene que cocinar y así resuelve, pero pan todo el día no alimenta a nadie”.

Los funcionarios que están en los CDP aseguran que todos los presos están desnutridos, pero no tienen una cifra oficial, porque no se han hecho jornadas médicas para evaluar y poder llevar un registro formal, sobre la condición de cada reo.

Foto: Cortesía: La desnutrición de los privados de libertad retrasa el efecto de medicamentos y posible recuperación de otras enfermedades

VIH Y Tuberculosis

El internista infectólogo Germán Angeli indicó que el déficit nutricional empeora el cuadro de un  paciente con VIH. Destacó que en el pasado atendió a privados de libertad en el Hospital Luis Ortega en Porlamar y la mayoría de los presos con el virus estaban desnutridos, por lo que su situación empeoraba al contraer infecciones oportunistas como tuberculosis, toxoplasmosis o herpes.

El VIH ya hace que la persona esté inmunosuprimida, pero la desnutrición hace que estén más enfermos.

“Una persona con VIH debe cuidarse mucho más, y en las bases policiales no hay condiciones para que tengan un buen desarrollo. Ahí están mal nutridos y hacinados, están expuestos a más enfermedades”.

El doctor Angeli reseñó que la dieta de un paciente con VIH debe tener un balance entre proteína, carbohidratos y líquidos, pero aseveró que los presos a los que trató con el virus comían sobre todo carbohidratos, con el agua racionada estaban deshidratados y las proteínas eran bastante escasas por su alto costo.

“He tenido pacientes presos con VIH y su deterioro es bastante rápido, cuando sabemos que una persona con el virus puede vivir una vida tranquila con su tratamiento y morir hasta de viejos. Tuve varios pacientes que hasta que no salieron de la cárcel no se recuperaron”.

Por su parte, una enfermera del ambulatorio de San Juan quien prefiere no identificarse, comentó que recientemente vacunó a los presos del CDP de San Juan y los observó desnutridos, amarillos, con déficit ponderal importante y con poca higiene.

“Las condiciones en esa base policial son deplorables. No tienen nada que comer y eso se nota a simple vista. Es lamentable ver a personas en ese estado de desnutrición, ellos son seres humanos y merecen apoyo con la alimentación, no los pueden meter presos y luego matarlos de hambre. Eso me dejó la duda de quién es más delincuente, si el que cae preso o el que los apresa y los mata de hambre”.

La técnico de laboratorio del Programa de Salud Respiratoria de Nueva Esparta, Yasleny Marval ha ido tantas veces a los CDP que siente que ya ha estado presa. Ella se encarga de hacer las pruebas de tuberculosis a los privados de libertad y también lleva los medicamentos para su tratamiento.

“Los presos con tuberculosis bajan mucho de peso, por la enfermedad. Ellos tampoco se alimentan bien y por eso a veces sufren recaídas porque al comer mal el cuerpo no responde bien al tratamiento”.

Marval explicó que muchos presos comen mal pero, al menos se llevan algo de comida al estómago, otros no tienen nada o solo comen sobras. “Estos son los que no logran recuperarse o se tardan mucho tiempo. Han logrado que a varios así les den beneficio de casa por cárcel para que logren curarse, porque si estás desnutrido no tienes las defensas para recuperarte”.

Reseñó que un enfermo de tuberculosis debe tener una dieta alta en proteínas para alcanzar una recuperación óptima y más sencilla. “He tenido casos de presos que no se toman el tratamiento porque no han comido nada y tienen el estómago vacío, eso les provoca gastritis ya que las medicinas son fuertes. Prefieren seguir con tuberculosis que soportar el dolor de tomar el tratamiento sin haber comido antes”.

A su juicio la mayoría de los presos en Nueva Esparta están desnutridos, y aunque hay muchos que tienen familiares que le llevan comida, no es balanceada con proteínas, carbohidratos, vegetales y líquidos. “Los más afortunados comen harinas y carbohidratos. Comen lo que pueden, lo que les llevan. No tienen otra opción”.

Aunque se intentó conocer cuántos presos se encuentran en estado de desnutrición en cada Centro de Detención Preventiva de Nueva Esparta, los funcionarios y encargados desconocen el número, aunque para ellos la mayoría tienen un déficit nutricional importante.

Reconocen que esta situación no debería presentarse, pero lamentablemente los cuerpos de seguridad no cuentan con un presupuesto para la alimentación de los privados de libertad y aseguran que la asignación de recursos se va exclusivamente en el pago de la nómina.

Mientras tanto, los presos de Nueva Esparta siguen aguantando hambre, muchos esperando que uno de sus compañeros deje un poco de comida para poder alimentarse y resistir un día más.

Foto Cortesía: Joven privado de libertad en un Centro de Detención Preventiva del Estado Nueva Esparta, sufre de desnutrición

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