Zulia: Corre peligro la vida de privada de libertad embarazada en calabozos al norte de Maracaibo

Equipo UVL Zulia

La fiebre y dolores constantes hicieron saber a los funcionarios del Centro de Coordinación Policial Maracaibo Norte, adscrito al Cuerpo de Policía Bolivariano del estado Zulia (CPBEZ), en el sector Milagro Norte, parroquia Coquivacoa de Maracaibo;  que la vida de la privada de libertad Miladis Fernández, de 35 años, y la de su bebé estaba en riesgo. La reclusa quedó embarazada durante su permanencia en los calabozos y nunca tuvo control, prenatal o visita de un médico.

La familia perdió contacto con la detenida desde marzo de 2020 por la suspensión de la visitas por motivos de cuarentena social por el Covid-19. Un recluso llamó, el 4 de diciembre de 2020, a unos amigos de Fernández y les informó que la embarazada y su hijo podrían morir de un momento a otro, por los cálculos de la privada de libertad, el parto se había pasado y la mujer ya estaba contaminada.

“La llevaron a un centro asistencial, pero por falta de recursos para hacer exámenes de sangre, análisis de orina y una ecografía la regresaron a su celda sin tratamiento ni valoración completa”, detalló, un cercano al centro de coordinación policial.

Las condiciones en la que Fernández quedó embarazada durante sus 12 meses de reclusión son inciertas para sus parientes. “Nadie se hace responsable”, dijo una amiga, quien desconocía si el padre era un funcionario u otro detenido.

Los allegados se tardaron unos cinco días en recaudar los fondos para los estudios médicos. Al final, el diagnóstico no fue alentador para quienes tienen un lazo afectivo con la detenida. “Sufre una infección urinaria grave y el bebé está desnutrido. Lo positivo es que aún le faltan semanas para el parto y la criatura aún vive”.

Se sometió a un tratamiento, se le consiguieron los medicamentos, pero Miladis ni su bebé tienen garantizado aún su alimentación. “Este no es sitio acto para una mujer en su estado, aquí viven en condiciones deplorables”, comento uno de los oficiales que custodian a los 40 hombres y cuatro mujeres que esperan sentencia en ese centro de detención.

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