Las proteínas están ausentes en la alimentación de los detenidos en calabozos de Caracas

Esposas y madres de los internos hacen peripecias para llevarle comida a sus parientes. En estos espacios preventivos hay cientos de reclusos que forman parte de los “desasistidos”, pues nadie les lleva alimentos

Angélica Lugo, UVL / Caracas

En un arqueo que Una Ventana a la Libertad (UVL) hizo en Caracas, a través de entrevistas telefónicas con familiares de reclusos detenidos en 26 Centros de Detención Preventiva (CDP) y con fuentes policiales que están a cargo de estos espacios transitorios, se determinó que, a pesar de los múltiples esfuerzos que madres y esposas de los internos hacen para alimentar a sus parientes, en la alimentación de esta población reclusa están ausentes las proteínas.

Rosa Martínez, madre de dos hermanos de 23 y 25 años de edad que están detenidos en la Policía Nacional Bolivariana de Boleíta desde hace un año y ocho meses por el delito de robo, es agricultora en La Colonia Tovar y, pese a que a diario puede ganar entre 2 y 3 dólares por ayudar a recoger y cortar verduras y frutas, el dinero no le alcanza para comprarle alimentos y, mucho menos proteínas como carne, pollo o pescado, a sus dos hijos.

Debido a la logística de trabajo de esta mujer, así como también con las limitantes para trasladarse en transporte público, ella solo le lleva alimentos a sus hijos los fines de semana. Por lo general, los productos más frecuentes que los lleva a sus hijos son auyama, platanos, yuca, parchita y un poco de arroz cocido.

“Algunos sábados, cuando tengo dinero en efectivo, le compro a un señor 10 litros de agua para llevarle a mis hijos. Ese señor trabaja en una mueblería que está cerca de la PNB de Boleíta. A veces a él le da broma conmigo y no me cobra (…) A mi me da mucho sentimiento porque mis hijos no se están alimentando bien y están muy flacos”, manifestó la madre de los hermanos Hernández Martínez a UVL. Familiares directos de internos en otros CDP, como, por ejemplo, Polihatillo, Polichacao, Polisucre y el Eje de Homicidios del Cicpc El Llanito, compartieron los menús que, por lo general los llevan a sus parientes.

Fotos cortesía: Tres arepas, pasta con plátanos y café le llevó una mujer a su hijo detenido en el Eje de Homicidios el último fin de semana de enero

La madre de un recluso detenido en el Eje de Homicidios de El Llanito solo visita a su hijo los fines de semana: “Tres veces por semana trabajo en una casa de familia y, los otros días, debo cuidar a mi hijo pequeño en la casa. Desde hace casi dos años que él está preso, casi nunca el dinero me ha alcanzado para llevarle carne. Esos rubros son carísimos”.

Los desasistidos a la “buena de Dios”

En todos los CDP de Caracas hay decenas de desasistidos. Se le dice así a los presos que no son visitados por nadie y, que por ende, no reciben alimentos de nadie. Entre esta población hay varios reclusos extranjeros[1], quienes, además, no tienen asistencia jurídica ni contacto con autoridades consulares.

Entre los 230 reclusos detenidos en la PNB de San Agustín del Sur hay 30 desasistidos, mientras que entre los 210 reclusos detenidos en la PNB de La Yaguara hay 15 desasistidos. Sin embargo, esas 45 personas comen, al menos una vez al día, gracias a los donativos que les hacen.

Fuentes policiales aseguraron a UVL que, al menos tres veces a la semana, representantes de iglesias evangélicas llevan comida a los desasistidos y, a otras internos de la población reclusa de la PNB de San Agustín del Sur[2], mientras que en la PNB de La Yaguara los funcionarios les garantizan una comida al día a cada desasistido. “Esa comida es preparada todos los días en el comedor de la policía, entonces, comen los funcionarios y también esos 15 desasistidos, o el número de desasistidos que se tenga por épocas”, aseguró un funcionario policial.

Aunque en la PNB de Boleíta, también conocida como la antigua Zona 7 de la extinta Policía Metropolitana hay más de mil detenidos y la cifra de desasistidos sobrepasa a las 100 personas, en ese CDP también se han realizado jornadas de alimentación y entrega de insumos básicos por parte de iglesias evangélicas[3].

La población de los calabozos policiales de la Guardia Nacional Bolivariana de la Dolorita, en Petare, constantemente clama por ayuda a organizaciones. Extraoficialmente se pudo conocer que en este calabozo policial los internos cuentan con una pequeña cocina.  Este es el centro de reclusión que a la fecha reporta menos reclusos, pero no por ello la situación de hambre es distinta a la encontrada en el resto de los CDP. De los 15 privados de libertad recluidos en este calabozo policial, al menos seis se encuentran desasistidos por sus familiares, lo que representa el 40% de los reclusos.  Es allí en donde nace la solidaridad entre los detenidos y las familias de estos, quienes comparten los alimentos con la población que no cuenta con alimentos.

Foto Cortesía: Al menos 150 internos de la PNB de Boleíta recibieron alimentos y frutas el 12 de diciembre de 2020

Aunque en la mayoría de los centros de detención preventiva hay cocinas eléctricas, los familiares de esta población han advertido que en muchos de estos espacios no hay condiciones óptimas para la preparación de alimentos. De hecho, en octubre de 2020 UVL reseñó la muerte de un interno que murió electrocutado mientras preparaba alimentos en una cocina improvisada[1].

En la PNB de Boleíta venden alimentos

En el calabozo policial que más población penitenciaria tiene en Caracas hay la modalidad de comprar alimentos crudos o preparados. Pero a esa opción solo pueden optar quienes tienen los medios, como es el caso de un interno que el marzo de este año cumplirá dos años privado de libertad por el delito de tráfico de drogas. Todas las semanas su padre le hace llegar entre 20 y 30 dólares, por medio de transferencia bancaria o pago móvil, para que pague en las “bodegas” improvisadas en ese CDP. “Una mortadela vale dos dólares. Tres paquetes de harina pan, de las que da el gobierno, vale un dólar, mientras que un kilo de harina pan de marca vale un dólar. Los reclusos cocinan en cocinas improvisadas y están en condiciones infrahumanas y el traslado procesal. Él ha perdido peso. Le dije que le iba a mandar unos componentes vitamínicos para que se fortalezca y le voy a enviar unas pastillas para potabilizar el agua”, contó a Una Ventana a la Libertad su padre.

Limitantes para garantizar la alimentación de los internos

Una de las denuncias más recurrentes que reportan a UVL las esposas y madres de los reclusos está relacionada a las requisas, en donde uno de los castigos es dejar a los internos sin acceso a la comida que les llevan sus parientes.  Muchos familiares reportan que cuando hay requisas no les permiten pasar la comida y les niegan el derecho de alimentarse.

La alimentación de un recluso implica, para sus familiares más cercanos, contar con los recursos para adquirir los alimentos, tener dinero en efectivo para movilizarse y hacer la entrega diaria, tener la disponibilidad de tiempo para las horas que en algunos CDP deben invertir en largas colas para la entrega de los alimentos y a todo esto se le suma los problemas de movilidad que llegaron con la pandemia.

Estos factores impactan directamente a la familia y al mismo recluso que en algunos casos termina siendo desasistido por la misma familia, por no contar con los medios para garantizar la alimentación diaria.  Es allí donde nace la desnutrición que abre la puerta a enfermedades que terminan complicando el estado de salud y en ocasiones acaba con la vida de quienes esperan justicia detrás de las rejas.

Cada calabozo policial tiene sus propias normas y esto no es distinto para el tipo de alimentos que se les permite ingresar.  Una de las principales preocupaciones que los familiares de los reclusos han manifestado a Una Ventana a la Libertad tiene que ver con la prohibición del acceso a jugos naturales.  Familiares indican que a lo interno de estos CDP se encuentran hombres y mujeres que requieren de una mejor alimentación y que las vitaminas que se encuentran en los jugos naturales son un complemento importante que se les niega.  Una de las fuentes consultadas, que tiene a su familiar en la División Contra Robo del Cicpc, ubicada en la sede principal de la policía científica, en la Avenida Urdaneta, dijo que nunca se puede comparar una bebida artificial, como las preparaciones de sobres, a un buen jugo natural.

Al consultar a los familiares qué tipo de comida es la que dentro de sus posibilidades los llevan a diario, se conoció que las proteínas son las grandes ausentes, no solo por lo el impacto en el bolsillo de la familia, sino que lo usual es que si les colocan un bisteck, chuleta o lo que los familiares refieren como una “comida especial”, en algunos casos no les llegan esos alimentos a sus parientes.  Una de las fuentes consultadas refirió que el domingo 24 de enero en la División Contra Robo del Cicpc una de las mujeres entregó el envase con la comida acompañado de la carta que le permiten pasar dos veces a la semana. Pero su familiar solo recibió la carta, pues la comida nunca llegó. 

“Los envases nunca se los regresaron (…) Claro, no se los entregaron porque allí no se responsabiliza ni a los detenidos que está en el pasillo, ni los detenidos que están en celdas, ni mucho menos se van a responsabilizar ellos como agentes de autoridad”, manifestó la mujer.

Otra de las fuentes consultadas indicó que solo le lleva a su familiar comidas como tortilla, en el caso de pasta se la mezcla con un poco de carne molida o tipo hamburguesa con el arroz “Eso de que los funcionarios vean un bistec encebollado con papas o una chuleta es lamentable pero no les llega la comida a los muchachos”  Familiares desconocen en qué parte del proceso se pierden los alimentos y lamentan que pese el esfuerzo que hacen, los alimentos no lleguen a manos del privado de libertad.

Familiares de los internos de Polisucre advirtieron que en estos calabozos policiales existen privados de libertad con desnutrición, aunque no se pudo acceder a cifras, indicaron que hay internos que no cuentan con el respaldo de la familia por diversos motivos, señalan que el principal motivo es la falta de recursos para garantizar los alimentos e incluso la imposibilidad de trasladarse. “Hay familias en donde si no trabajan, ellos mismos no comen y deben optar por salir a la calle a buscar el dinero y no pueden venir a diario a traerle comida a su familiar”, dijo una de las fuentes consultadas.

En este CDP confirmamos, el 1 de mayo de 2020, que efectivamente, hay reclusos desnutridos. Ese día los reclusos protestaron para exigir mejores condiciones de reclusión, jornadas médicas y traslados a penales. Aunque los familiares de la población reclusa aseguran que hay varios internos que presentan desnutrición y las fotografías así lo demuestran, no pudimos confirmar cifras exactas.

Foto Cortesía: El 1 de mayo familiares de la población reclusa de Polisucre enviaron fotografías a UVL que documentan que hay internos con desnutrición

¿Medicinas o alimentos?

Las familias con reclusos enfermos han tenido que elegir, entre comprar medicinas para sus internos, o alimentos. Este es el caso de una mujer que tiene a su esposo detenido en la PNB de Boleíta desde hace casi tres años por el delito de robo. Aunque ella siempre le ha comprado comida con lo que gana por vender dulces, desde hace un mes forma parte de los más casi 100 privados de libertad que en ese CDP tienen tuberculosis.

“Estoy preocupada. Todo se me ha hecho difícil en los tribunales, para comprarle y llevarle comida a mi esposo y, además, ahora tiene tuberculosis. Me ha tocado hacerle unos ecos a mi pareja, unos exámenes, porque tiene tuberculosis. Tiene dificultad para orinar. Le hicieron un examen renal y le está fallando un riñón, entonces, con esos gastos que, soy sincera, no tengo para comprarle alimentos. Compré unos aliños para rendir la comida de mis niños para yo llevarle lo que pueda en la semana. El fin de semana una amiga me hará un favor de llevarle una sopa a mi esposo”, relató la mujer.


Desde agosto de 2016 Una Ventana a la Libertad ha confirmado que en los calabozos policiales no se garantizan dietas especiales para la población penitenciaria que tiene enfermedades como diabetes, tuberculosis o VIH. Uno de los casos que se ha denunciado recientemente es el de una reclusa de 40 años que está detenida en la PNB de El Valle. Aunque la mujer tiene anemia y debe realizar una dieta balanceada, pues hace 10 años fue operada de un bypass gástrico, sus familiares han advertido que le han negado la atención médica[1] y, para sus parientes cercanos, es imposible llevarle los alimentos todos los días.

Aunque desde el Estado se han promovido planes como el de Descongestionamiento de Calabozos Policiales y el Plan Cayapa, es necesario promover programas para atender a reclusos desasistidos y con enfermedades que, en algunos casos, se agudizan por la desnutrición. En 2020 se reportó la defunción de varios internos en Caracas que tenían tuberculosis y desnutrición[2] y, en la actualidad, hay privados de libertad con las mismas patologías[3].


El acceder a cifras oficiales es cada vez más cuesta arriba. Pero, en todos los CDP, de los 26 monitoreados en Caracas, hay al menos un interno con tuberculosis y más de uno que hace parte de la población desasistida, quienes, generalmente, están desnutridos. Sin embargo, para efectos de nuestro subregistro, comparamos las cifras extraoficiales que manejamos del CDP con más población reclusa y peores condiciones de reclusión (la PNB de Boleíta) y la comisaría con mejores condiciones de reclusión y menos hacinamiento (La Policía Municipal de Chacao (Polichacao).
Mientras que en la PNB de Boleíta hay 100 internos con tuberculosis y se estima que más de 100 presentan desnutrición, de acuerdo con datos obtenidos con funcionarios policiales y familiares de los privados de libertad, en la comisaría de Polichacao hay un recluso con tuberculosis y tres, entre los 56 detenidos, que son desasistidos.

Con el proyecto de jornadas médicas se ha confirmado que, además de la falta de información oficial para tener cifras exactas de reclusos con enfermedades y desnutrición, la falta de evaluaciones a esta población deja un vacío. Por ejemplo, hasta finales de enero de 2021 no teníamos documentados casos de reclusos con VIH en Caracas. Pero en las dos jornadas médicas realizadas por UVL y la organización Once Trece, en febrero de 2021, en la PNB de San Agustín del Sur los infectólogos detectaron que tres reclusos resultaron positivos en las pruebas rápidas de VIH.


Foto Portada: Cortesía de un familiar de dos hermanos detenidos en la PNB de Boleíta

[1] Una Ventana a la Libertad. “Caracas: Niegan atención médica a interna detenida en la PNB de El Valle”, 29 de diciembre de 2020. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/alertas/caracas-niegan-atencion-medica-a-interna-detenida-en-la-pnb-de-el-valle/

[2] Una Ventana a la Libertad: “Mayo cerró con al menos tres muertos por tuberculosis en la PNB de Boleíta”, 2 de junio de 2020. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/alertas/caracas-mayo-cerro-con-al-menos-tres-presos-muertos-en-la-pnb-de-boleita/

[3] Una Ventana a la Libertad. “Caracas: Esposa de interno detenido con tuberculosis “ruletea” hospitales y sanidad para pedir medicamentos”, 30 de junio de 2020. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/alertas/caracas-esposa-de-interno-con-tuberculosis-detenido-en-la-pnb-de-boleita-ruletea-hospitales-y-sanidad-para-pedir-medicamentos/


[1] Una Ventana a la Libertad. “Reclusos extranjeros hacen parte de la población desasistida en calabozos policiales de Caracas”, 29 de enero de 2021. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/boletin-uvl/reclusos-extranjeros-hacen-parte-de-la-poblacion-desasistida-en-calabozos-policiales-de-caracas

[2] Una Ventana a la Libertad: “Caracas: Iglesia evangélica donó comida navideña a reclusos de la PNB de San Agustín del Sur para la cena de Navidad”, 28 de diciembre de 2020. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/alertas/caracas-iglesia-evangelica-dono-comida-navidena-a-reclusos-de-la-pnb-de-san-agustin-del-sur-para-la-cena-de-navidad

[3] Una ventana a la Libertad. “Caracas: Al menos 150 internos detenidos en la PNB de Boleíta recibieron alimentos y kit de aseo personal”, 14 de diciembre de 2020. Publicado en: https://unaventanaalalibertad.org/alertas/caracas-al-menos-150-internos-detenidos-en-la-pnb-de-boleita-recibieron-alimentos-y-kit-de-aseo-personal

[4] Una Ventana a la Libertad. “Caracas: Recluso murió tras recibir descarga eléctrica cuando cocinaba en uno de los calabozos de Policaracas”, 28 de octubre de 2020. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/alertas/caracas-recluso-murio-tras-recibir-descarga-electrica-cuando-cocinaba-en-uno-de-los-calabozos-de-policaracas

[5] Una Ventana a la Libertad. “Caracas: Niegan atención médica a interna detenida en la PNB de El Valle”, 29 de diciembre de 2020. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/alertas/caracas-niegan-atencion-medica-a-interna-detenida-en-la-pnb-de-el-valle

[6] Una Ventana a la Libertad: “Mayo cerró con al menos tres muertos por tuberculosis en la PNB de Boleíta”, 2 de junio de 2020. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/alertas/caracas-mayo-cerro-con-al-menos-tres-presos-muertos-en-la-pnb-de-boleita

[7] Una Ventana a la Libertad. “Caracas: Esposa de interno detenido con tuberculosis “ruletea” hospitales y sanidad para pedir medicamentos”, 30 de junio de 2020. Publicado en: http://unaventanaalalibertad.org/alertas/ caracas-esposa-de-interno-con-tuberculosis-detenido-en-la-pnb-de-boleita-ruletea-hospitales-y-sanidad-para-pedir-medicamentos

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