Gran Caracas: Familiares de presos relatan cómo son desasistidos por el estado cuando sus parientes mueren

Gran Caracas: Familiares de presos relatan cómo son desasistidos por el estado cuando sus parientes mueren

En el primer semestre de 2018 Una Ventana a la Libertad documentó el fallecimiento de siete reclusos que estaban detenidos en calabozos policiales, ubicados en la Gran Caracas, también registró la presunta ejecución policial de cuatro internos que se evadieron de una comisaría del Cicpc en Higuerote y confirmó el deceso de un privado de libertad en el Centro Penitenciario de Rodeo II .

Angélica Lugo, Equipo UVL, Gran Caracas

La jornada laboral de Jeanmarys Salazar fue interrumpida el 27 de febrero cuando su tía la llamó por teléfono para notificarle que su primo, que estaba preso en el Centro Penitenciario de Rodeo II, falleció de un infarto intestinal. Ese día a las 8 de la mañana Jenxel Alexander Frías Salazar, de 20 años de edad, murió en el área de enfermería de ese penal ubicado en Guatire, estado Miranda.

Jeanmarys se enteró que antes del deceso de su primo otros presos solicitaron un permiso de traslado para él al hospital. Pero el director del penal se negó, según le refirieron algunos presos."Lo que más lamentamos es que un compañero de celda de mi primo nos comentó que él estaba presentando los malestares desde el domingo y él murió el martes. También nos dijo que mi primo solicitaba que nos avisaran para trasladarnos hasta allá. Pero nunca nos llamaron", expresó.

En febrero los gastos velatorios y del entierro de Jenxel Frías costaron 38.000.000 de bolívares. Pero su familia no recibió ningún tipo de apoyo del Estado."En realidad los gastos los hicimos entre todos. Buscamos un poco por aquí y un poco por allá (...) No recibimos ni una llamada, ni apoyo de ninguna autoridad", advierte.

La madre del recluso, cuenta Jeanmarys, tuvo que asumir lo más difícil: "Mi tía bajó al Rodeo a reconocerlo y le dieron un documento para avalarlo en la morgue para que le entregaran el cuerpo. Cuando llegamos a Bello Monte no habían trasladado el cuerpo. Él murió el martes a las 8 am y no los entregaron el jueves a las 6 pm. Fue muy engorroso para que no los entregaran. Hacía falta un fiscal que estuviera presente cuando le hicieron la autopsia y nosotros tuvimos que buscarlo, fuimos al Ministerio de Interior y Justicia, en donde nos asignaron un fiscal".

Pese a que en febrero 38 millones de bolívares era un monto elevado para la familia de Jeanmarys, a ellos les ayudó que uno de los familiares había pagado unos servicios funerarios. Jenxel estuvo en Rodeo II desde octubre de 2017 por el delito de abuso sexual de una menor de edad y estaba condenado a 11 años y 9 meses de prisión.

Partida de defunción de Jenxel Frías

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Jeanmarys Salazar no solo relata cómo, en medio del luto, su familia se las ingenió para reunir todo el dinero que les permitiera cubrir los gastos funerarios, sino que también explica que para poder retirar el cadáver de la medicatura forense se debe cumplir con un proceso de documentación.

En principio, debe existir un reporte de la policía, sea municipal o estadal, al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en el que se notifique la muerte del recluso, así como también la causa. Luego, una vez que los parientes son notificados, éstos deben acudir a la policía científica con una fotocopia de la cédula de identidad para poder tramitar una orden de entrega del cadáver.

Salazar precisa que con esa orden deben ir hasta la sede policial para exigir traslado hacia un centro de salud cercano o a la morgue para que le practiquen la autopsia. "Luego del estudio, deben entregar el certificado de defunción. Con el certificado de defunción corresponde ir a un registro civil del municipio o parroquia donde falleció, en nuestro caso, tuvimos que ir a Guatire", refiere.

La mujer destaca que en el registro civil se deben buscar dos documentos: el acta de defunción y el permiso de entierro. Después de estos trámites, los familiares de los difuntos tienen que ir hasta la sede de dirección de salud para que otorguen la “autorización sanitaria de traslado”, pues sin ninguno de estos permisos no se permiten realizar sepelios, ni cremaciones.

Un trabajador en el área fúnebre dijo que todas estas normativas están enmarcadas en la Ley para la prestación del Servicio Funerario y Cementerios.

La familia de Jeanmarys Salazar también tuvo que llevar a dos testigos a la morgue de Bello Monte y también le correspondió consignar dos partidas de nacimiento del preso muerto en la cárcel de Rodeo II.

Un preso muerto en Polichacao

El 15 de abril Rosees Manuel Fernández González murió en uno de los calabozos de Polichacao. Los funcionarios se percataron del fallecimiento del recluso cuando uno de los policías realizaba la verificación de detenidos ese día a las 3:40 am y encontró a Fernández desmayado en el suelo.

Luego las autoridades de esa policía se comunicaron con el  Instituto Municipal de Cooperación a la Salud y un médico se presentó en el lugar, quien indicó que el preso no tenía signos vitales. Hasta los momentos no han sido públicos los resultados de la autopsia para determinar la causa de la muerte.

En ese entonces Luis Godoy, director de Polichacao, aseguró que no hubo ningún motín en los calabozos, aunque admitió que sí hay hacinamiento.

Estrangulado por defecar en la celda 

El domingo 29 de abril a las 4 de la madrugada se confirmó la muerte de un preso que estaba detenido en los calabozos de la Policía Nacional, ubicados en la conocida Zona 7 de la extinta Policía Metropolitana, en Boleíta.

El recluso fue identificado como Carlos Enrique Pérez Gómez, de 21 años, quien fue estrangulado por sus compañeros de celda. Sus familiares declararon en las afueras de la morgue de Bello Monte que la víctima había tenido una discusión con sus compañeros porque por las condiciones de hacinamiento y la falta de un baño habilitado, realizó sus necesidades dentro de la celda y los demás reos lo golpearon y estrangularon.

Gómez llevaba 15 días preso en ese centro de detención preventiva. No dejó hijos y era menor de dos hermanos. Anteriormente vivía en un edificio, que está situado frente a la plaza El Venezolano, en el municipio Libertador de Caracas.

La madre de Carlos Pérez fue contactada varias veces por Una Ventana a la Libertad. Pero no quiso hablar del asesinato de su hijo, pues considera que al declarar volverá a remover todo lo que pasó con la muerte de su familiar. Sin embargo, se conoció que ninguna autoridad contactó a esta familia. Los parientes del privado de libertad se enteraron del hecho por medio de otros reclusos que los llamaron por teléfono.

Cuatro internos muertos en un presunto enfrentamiento

El 15 de julio fuentes policiales reportaron que 4 presos de los 16 que se fugaron la madrugada del día anterior de un calabozo de la Sub- Delegación del Cicpc de Higuerote fallecieron en un presunto enfrentamiento que tuvieron con funcionarios de la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional y con comisiones de la policía científica.

Los reclusos muertos en ese procedimiento fueron identificados como Freddy Bastidas, CI 27.454.920, José Quiroja CI 20.989.023, Diomar Mellado CI 22.503.943 y Kenel Mezones, CI 20.356.022.

En Poliplaza hacen reverencia a los reclusos muertos

No existen cifras oficiales. Pero los presos detenidos en los calabozos de la Policía del municipio Ambrosio Plaza, en Guarenas estado Miranda, llevan el registro de los cuatro presos que, aseguran, han muerto este 2018 en ese centro de detención preventiva.

Las madres y esposas de los reclusos también afirman estar al tanto de estos fallecimientos. Todas las fuentes consultadas aseveran que la causa de muerte de todos los privados de libertad ha sido la misma: desnutrición.

La población penitenciaria de los calabozos de Poliplaza recuerda con nostalgia la muerte de una pareja de esposos, a quienes les decían “los maracuchos”, pues ambos nacieron en el estado Zulia. Uno de los presos, que ya cumplió dos años y seis meses detenido en esa comisaría por el delito de robo y está condenado a siete años de prisión, relata cómo es el ritual cada vez que un interno muere en esas celdas.

“La mujer del maracucho murió por desnutrición y amibiasis en marzo y el maracucho murió en julio también por desnutrición. Recuerdo que el maracucho tenía el estómago pegado a la espalda de lo flaco que estaba. Nosotros nos ponemos muy tristes cada vez que un compañero muere. Pero lo que hacemos es orar guiados por un compañero que predica aquí todos los días en la mañana y a las 11 de la noche. Cuando uno de nosotros muere, le hacemos reverencia, guardamos luto y nos respetamos entre nosotros”, explica.

El recluso también refiere que ellos cuando se percatan que el estado de salud de los presos es delicado, le avisan con anterioridad a las autoridades que los trasladen a un hospital: “Nosotros siempre le avisamos a la jefa de los calabozos de aquí, que es Lisbeth Parra. Pero no nos paran. A veces se nos muere uno de los nuestros a las 8 de la noche y lo sacan muerto al día siguiente. Como las autoridades no actúan de una vez, nos toca a nosotros llamar a los familiares de los muertos”. La llamada que hacen los internos es a través de los teléfonos celulares que pasan a esos calabozos con la cooperación de sus parientes, quienes deben pagar hasta 30 millones de bolívares para que ellos tengan ese beneficio.

Un interno desasistido falleció en Polisalias

A principios del mes de junio falleció un preso que estaba detenido en los calabozos de la Policía del Municipio Los Salias, en los Teques estado Miranda. Pese a que el caso no fue conocido, ni reseñado en los medios de comunicación, el concejal de la comisión de Política y Legislación de Los Salias, Héctor Medina, confirmó los datos del recluso, quien fue identificado como Francisco Contreras, de 21 años de edad.

“Fuentes extraoficiales nos confirmaron el fallecimiento de este preso que estaba detenido desde hace más de dos años por el delito de robo en un transporte público que fue cometido con un cuchillo de plástico (...) Nosotros habíamos confirmado antes de su fallecimiento cómo este recluso estaba desasistido por parte de sus familiares. Una vez que su salud se complicó, nos informaron que Protección Civil habilitó una ambulancia para trasladarlo hasta el Hospital General Doctor Victorino Santaella. Pero no pudo llegar, pues falleció en esa unidad”, explicó Medina.

El concejal, que también ha trabajado en el área de derechos humanos, dijo que la causa de muerte del privado de libertad fue un cuadro de desnutrición con problemas respiratorios.

Una Ventana a la Libertad intentó entrevistar a la comisario Carmen Mavares, directora de Polisalias, para tener detalles del fallecimiento del recluso Francisco Contreras. Pero la funcionaria no atendió las llamadas, ni respondió los mensajes que se le enviaron.

180 millones de bolívares por un servicio funerario básico

En Caracas los servicios funerarios oscilan entre 500 y 700 millones de bolívares en las funerarias que suelen ser frecuentadas por la clase media. Sin embargo, en realizar estos procedimientos con una funeraria con menos lujos como Inversiones Virgen Morena ubicada en Prado de María, Caracas, un servicio funerario básico cuesta 180.000.000 de bolívares.

El funerario Freddy Méndez explica que en medio de la hiperinflación trata de ofrecer un servicio de calidad: “Este servicio incluye una urna básica de madera, una capilla montada en el domicilio del difunto, un Cristo, un cortinero, un candelabro, un corchero, que es donde se ponen los velones, los floreros, los velones, 10 sillas, una alfombra, la preparación del difunto, una carroza fúnebre y un carro de acompañamiento para los familiares del muerto”.

Méndez no ha atendido este 2018 los servicios funerarios de presos muertos en la Gran Caracas. Sin embargo, recuerda que en 2017 atendió dos servicios de reclusos que murieron a mitad del año pasado y en diciembre. “Recuerdo que en diciembre los familiares de uno de los presos pagaron 15 millones por todo el servicio básico de una urna que tenía metal. Este año esto es mucho más costoso, pues no se están produciendo metales en el país”, advierte.

Los relatos de los familiares de los presos fallecidos en el primer semestre de 2018 en la Gran Caracas, el silencio y falta de cooperación del Estado con los deudos de los reclusos, visibilizan cómo los parientes se ven presos en una serie de trámites y de gastos que deben resolver en tiempo récord para poder darle cristiana sepultura a sus muertos.

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