“Yo dejo de de comer para traerle comida a él”

“Yo dejo de de comer para traerle comida a él”

Mamá de joven detenido en Bolívar:

 “YO DEJÓ DE COMER PARA TRAERLE A ÉL”

 Las familias de los presos en los centros de detención preventiva hacen malabares para cumplir con las tres comidas y todo lo que necesitan sus parientes

Vienen de sitios distintos, a simple vista parecieran ser muy diferentes, pero tienen más en común de lo que se cree… tienen un familiar detenido en algún centro de detención preventiva.

El peregrinar no es fácil para los familiares de los privados de libertad. Deben llevarles sus tres comidas y la bebida, durante toda la semana. En sus manos llevan lo poco que pueden y que les dejan ingresar. Todo va marcado con el nombre de su pariente, esperan con ansias el llamado por parte de los funcionarios para dejar las cosas.

Pero ellos no están exentos a la inflación, escasez, y al alto costo de los alimentos. Uno de esos casos es el de una docente, la cual tiene a su hijo desde hace más de dos semanas en el calabozo del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalisticas (Cicpc).

“Mi hijo sufre de asma y su situación se ha complicado por lo cerrado que es el calabozo y por la cantidad de detenidos que hay adentro. Te hablaré con sinceridad, dejó de comer yo para traerle su comida. Yo en la calle consigo cualquier cosa para mí, pero a él y a mi otro hijo-que está en la casa-no les puede faltar su comida”, relató la mujer.

Sumó que solo le lleva dos de las tres comidas- desayuno y cena-. “Él me cuenta que entre todos se ayudan, pero medio comen. Porque muchos de esos chamos no tienen parientes aquí o sus familias no tienen para traerles la comida”.

El desayuno de su hijo para ese día era una arepa con queso y mortadela. En medio de la tristeza, sumó que su pariente ha perdido más de 3 kilos. “Aunque la gente no lo crea en ese mundo hay mucha injusticia, hasta nos cobran para verlos y estar 5 minutos con ellos en el pasillo. Nos piden entre 500 y 300 mil bolívares”.

Otra familiar comentó que las labores de la comida son compartidas entre todos los parientes, “pero algunas veces solo le traemos comida pelada, es decir, solo arroz, o solo pasta. Es costoso todo ese tema”.

Hacen el viaje diario

Otro de los casos es el de una mujer que viaja a diario desde Upata, municipio Piar, al sur del estado Bolívar para Ciudad Guayana. Diario paga entre 14 y 20 mil bolívares para trasladarse.

“Vengo solo en las mañanas y le traigo toda su comida para que la distribuya en el resto del día. Lo que regularmente le traigo es yuca, arroz, queso, lo que sacamos de la siembra”, agregó.

Describió que su hijo tiene más de 3 meses detenido y ya ha perdido 5 kilos. Sumó que le lleva agua potable, la cual compra a diario en 500 bolívares. Ambas mujeres denunciaron que sus parientes deben pagar hasta 3 mil bolívares, al líder del calabozo para usar el baño.

Sin ingreso de medicamentos

La historia no es diferente para un hombre que se traslada desde Ciudad Bolívar, “yo gasto entre 10 mil y 8 mil bolívares diarios. Adentro le ha dado fiebre, diarrea, entre otros malestares y no nos permiten el ingreso de medicamentos”.

Al igual que los que vienen de afuera él trae una sola comida, mientras que su hijo debe encargarse de distribuirla, “para comer le traigo verduras, arroz, pasta, menos carne y pollo; porque soy yo solito con él y eso está muy caro. Aquí no hay Derechos Humanos, los presos han sido olvidados y más estos que están en comisarías”, agregó. Su hijo tiene 1 año y un mes detenido.

Deben seguir un sistema

No los dejan ingresar nada de vidrio, ni cubiertos metálicos, tampoco jugos, ni café. Solo agua. Mientras que los alimentos van en envases desechable, los cuales compran a diario a un costo de mil 600 bolívares.

Las bolsas van marcadas con el nombre de sus familiares. “Los funcionarios abren los lonches y le meten hasta la mano a la comida, revuelven todo. Es denigrante el trato que nos dan”.

Mientras que el desodorante y la pasta dental, también deben de llevarla en bolsas plásticas. “Ya no les dejan ni que les llevemos ropa. Hace poco hubo limpieza del calabozo y les botaron todo, quedaron en bóxer todos, y para ingresar la ropa fue un proceso”.

Pableysa Ostos

No hay comentarios.

Agregar comentario