Bolívar: “A veces toca conformarse con ver a los hijos a través de fotos”

Bolívar: “A veces toca conformarse con ver a los hijos a través de fotos”

Más de 200 privados de libertad pasarán el Día del Padre en algún centro de detención preventiva del estado Bolívar

El panorama no es distinto al de años anteriores. Será otro Día del Padre, detrás de las rejas y con tan solo algunas horas para compartir con sus hijos. La visita como de costumbre será el domingo, con alguno que otro agasajo para hacer amena la ocasión.

Algunos confiesan que es desagradable el someter a sus hijos a eso, pero es la única forma en la que pueden compartir con ellos. En el caso de los Centro de Coordinación Policial (CCP) dependientes de la Policía del Estado Bolívar (PEB), las visitas para los mujeres son los sábados desde la 1:00 hasta las 4:00 de la tarde, mientras que para los hombres son los domingos.

Una fuente policial especificó que en el caso del CCP Ramón Eduardo Vizcaíno las mujeres comparten con sus hijos el tiempo que es permitido durante la visita. Señaló que los domingos llegan a ir menos de 20 niños, los cuales pasan por una revisión la cual es realizada por las funcionarias femeninas.

En el caso del CCP Guaiparo-en su mayoría hombres-no es distinta. Sus parientes comparten con ellos varias horas, pasando por las requisas ante de sus ingresos, de estas tampoco están exentos los menores de edad.

“No te negamos que es incómodo que nuestros hijos vengan acá y en especial explicarles el por qué no podemos salir de acá con ellos al termina la visita, pero no hay de otra”, comentó uno de los reclusos. El anhelo es el mismo: poder celebrar días como esos en libertad.

Les pega el perderse el crecimiento de sus hijos, “cada vez que vienen a visitarme están más grandes y pilas. Mi familia es la que lleva la mayor carga, que es criarlos porque yo dentro de esas 4 paredes no es mucho lo que puedo hacer”, destaca otro recluso. “A veces toca conformarse con ver a los hijos a través de fotos”.

El Día del Padre, lo pasarán en medio de un compartir dónde se ponen de acuerdo los familiares de los privados de libertad, llevan algo de comida aunque con el tema de la escasez y la falta del efectivo, no es una tarea nada fácil. Con alguna que otra actividad deportivo y un poco de música, “sin olvidarnos de darle gracias a Dios por lo poco que lleguemos a tener”.

Recalcan el deseo de la revisión de sus casos, ya que el retraso procesal sigue siendo la principal condena. Así como las condiciones en las que están dentro de los calabozos, en especial el tema de hacinamientos, salud y alimentación.

Las mujeres y su vía crucis

 En el caso de los que permanecen detenidos en los calabozos del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) la situación es muy diferente, debido al poco espacio con el que cuentan la visita es de menos de 20 minutos.

Pocas son las veces en la que los menores de edad pueden ingresar, ya que el acceso lo tienen los adultos. En varios de esos casos hay madres solteras las cuales añoran el poder compartir con sus hijos, una de ellas es una joven de 21 años, la cual permanece detenida hace más de 6 meses por el delito de complicidad de un homicidio.

El peregrinar de su mamá no es fácil. Todas las mañanas debe tomar dos autobuses y luego caminar algunas cuadras hasta la sede dónde está recluida la joven. En casa se queda su pequeña de 2 años, la cual ya tiene tiempo sin poder verla, debido a que no puede ingresar a la sede del Cicpc.

“Mi hija desea salir y compartir con su hija. No ha sido una tarea fácil, porque se ha perdido muchas cosas de ella y es lo que más intranquila la tiene. No es fácil, uno saca dinero de dónde no tiene para poder costear los gasto de comida, abogados, etc”, señaló la madre de la joven.

A simple vista son distintos, en género delitos y hasta historias, pero mantienen algo en común: viven el mismo vía crucis dentro de los centros de prevención. Coinciden en sus deseos y esperan que pronto les llegue la libertad. Mientras tanto aprovechan el poco tiempo que les dejan compartir con sus familias y en algunos casos deben conformarse con ver a sus hijos por fotos.

Pableysa Ostos - ULV Bolívar

FOTO: Muchos reclusos añoran su libertad para compartir en familia/Pableysa Ostos

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