Rosmit Mantilla: “Yo, como preso, no pedía una celda para homosexuales”

Rosmit Mantilla: “Yo, como preso, no pedía una celda para homosexuales”

Al problema del hacinamiento de los centros de detención preventivas del país se suma el reclamo de la población de lesbianas, gay, bisexuales y transgénero (LGBT) que día a día exige respeto a sus derechos.

  Equipo Investigación UVL

Las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT) pasan por la circunstancia de no ser respetados en su identidad sexual. A la hora de una detención, compartirán el espacio con otros, según lo indique el nombre y la fotografía de su cédula de identidad venezolana. Tamara Adrián,  profesora, abogada  y activista por los derechos  de las categorías denominadas LGBT considera que la  detención de una persona transexual en centros carcelarios, no de acuerdo con su identidad de género, constituye una violación de sus derechos fundamentales.

“En toda la región prácticamente ha habido medidas tomadas por el Ministerio de Justicia y en el caso venezolano, podría ser por el Ministerio de Prisiones para incluir a las personas de acuerdo con su identidad de género, independientemente cual sea el sexo que se identifica. Por cierto, vamos a considerar que  la cédula de identidad venezolana no tiene sexo, lo que tiene es nombre, por lo cual hay una presunción derivada del nombre que hace pensar al funcionario público  que la persona puede pertenecer o no a determinado  sexo”,  acotó Adrián, quien se convirtió en la primera diputada transgénero elegida en América y en Venezuela.

Para el Diputado Rosmit Mantilla, no es necesario que la población LGTB tenga una atención especial en las prisiones. Argumenta que no es lo mismo para las personas con ciertas enfermedades, mujeres embarazadas o con enfermedades crónicas que requieran un tratamiento médico o atención especial. Asegura que “una persona del LGTB no requiere de un tratamiento especial, sólo requiere que sus derechos sean respetados, tal como otra persona heterosexual. Sería excluyente plantear dentro de una cárcel venezolanas o del mundo,  lugares para personas LGTB”.

El joven  destacado como el primer político abiertamente gay elegido para la Asamblea Nacional y activista por los derechos de las personas LGBT, fue detenido en el año 2014 en el marco de las protestas sociales que se realizaron en el país y estuvo dos años recluido en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional. Asegura que las cárceles son espacios de tortura y de violación a los derechos humanos. “Las personas LGTB o no, se enfrentan a una nueva clase de tortura en las cárceles, el diferimiento de sus audiencias uno, dos, hasta 14 veces, o por años y eso es una tortura. Es una forma de maltrato psicológica. Tenemos entonces tortura física, psicológica y está nueva forma de tortura que es la tortura por diferimiento. Yo la viví. La vivió Lorent Saleh, por ejemplo.

Al preguntarle cuál fue su experiencia como gay en la cárcel  respondió: “Mi experiencia dentro de las cárceles -bueno , porque soy figura pública y tal vez por eso conmigo no se metieron- me permitió ver como otros presos comunes, homosexuales, eran burlados, abusados y las autoridades internas incitaban a la población común a maltratarlos, golpearlos  y a violar a los homosexuales”.

Ante ello, insiste Mantilla, que no se trata de crear lugares dentro de las cárceles para los gays,  sino de crear  espacios de tolerancia, seguridad, espacios controlados y controlar el ocio de los presos de manera que las prisiones sean espacios de reinvención y no de ampliación de irregularidades o delitos.

“Yo, como preso, no pedía una celda para homosexuales. Yo como  preso pedía un justo y debido proceso,  que mi seguridad estuviera garantizada, que pudiera ver a mi familia, que pudiera acceder al sistema de justicia e ir recurrentemente y sin ningún tipo de problema a mis audiencias. Eso es lo que le hace falta a un preso LGTB o un preso normal, no guetos dentro de las cárceles”, explica el joven.

Según el diputado, en términos generales  el  Estado venezolano está en mora con la comunidad LGTB y asegura que Nicolás Maduro no hizo nada al respecto para solventar esta situación. “En esta gestión, de la cual soy parte, no hemos podido avanzar por muchas  razones, el secuestro a la Asamblea Nacional, el impedimento para defender los derechos humanos sean gays o no, en Venezuela nos ha impedido avanzar con una agenda LGTB responsable”, agregó. Considera que el reto del próximo gobierno –con Guaidó o quien sea- debe asumir como parte de la agenda prioritaria, el tema LGTB dentro de la Asamblea Nacional.

Insistió en que  Venezuela los presos viven un sistema de tortura y violación a los derechos humanos. No solamente porque los detenidos  son electrocutados, violados o golpeados sino  también porque son maltratados psicológicamente y  el acceso a la justicia, a todo nivel, para todo venezolano y de orientación sexual esta alienado, está eliminado.

“Primero hay que garantizar el derecho a la vida, el derecho a la seguridad, porque cuando entras a una cárcel estás en manos del Estado, el Estado es el dueño de tu seguridad y de tu vida, entonces si no respetamos el derecho a la vida mucho menos vamos a respetar el derecho a la comunidad LGTB. Yo no quiero una cárcel para gays, yo quiero una cárcel para personas que se reinserten a la sociedad sin discriminación  homosexual, heterosexual o transgénero o como quieras llamarlo. Si eres venezolano tienes derecho a un sistema de justicia justo y oportuno, tienes derecho a que no te discriminen”, concluyó.

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