Nueva Esparta: Desinformación sobre la salud de los presos en unos CDP que son “depósitos de personas”

Los privados de libertad con afecciones de salud dentro de los Centros de Detención Preventiva (CDP) de Nueva Esparta deben luchar por sus vidas. Es que para cualquier enfermo en Venezuela es bastante complicado acceder a medicamentos, tratamientos o exámenes; pero para esta población es más complicado, ya que su situación carcelaria les dificulta aún más el acceso al servicio de salud

Mario Guillén, UVL/ Nueva Esparta

En la región insular uno de los desafíos que debe enfrentarse es la desinformación sobre el estado de salud de los presos. Los Centros de Detención Preventiva (CDP) funcionan como depósitos de personas y rara vez hay un interés de las autoridades por ayudar a atender los problemas que afectan a los reos. Las personas al ser detenidas no reciben una evaluación completa para conocer su estado de salud. Tampoco se hacen jornadas médicas para conocer su situación de salud mientras permanecen privadas de libertad.

Así lo refiere la directora de la ONG Stop VIH, Silvimar Campos, quien reseñó que han sido pocas las oportunidades que se han presentado para realizar pesquisas de VIH en los distintos CDP de la Isla de Margarita, por lo que no cuentan con un registro de reos con el virus.

“No ingresamos a un centro de este tipo desde febrero de 2019, cuando se realizaron pruebas rápidas en la población femenina, en el Penal San Antonio. En ese momento todas las internas resultaron negativas, a excepción de dos que se negaron a practicarse la prueba”, dijo Campos.

Lamentó que a pesar de que la ONG Stop VIH fomenta, a través de las redes, la realización de pruebas rápidas de VIH para conocer el estado serológico de la persona, hasta la fecha no ha habido acercamiento por parte de las autoridades encargadas de las distintas bases policiales. Sin embargo, manifestó su disposición de atender a esta población y realizar los test, así como también dictar charlas de prevención del virus.

Afirmó que para cualquier persona, no solo para los privados de libertad, es vital conocer si se ha infectado con el virus de VIH, porque de esa manera accede a los tratamientos adecuados y mantiene el virus en control, evitando que la carga viral aumente y traiga como consecuencia que el sistema inmunológico se comprometa, se debilite y aparezcan las infecciones oportunistas y la etapa final de la infección que es el SIDA.

“Esta población tiene la particularidad que, en ocasiones, tienen relaciones sexuales entre ellos sin usar protección y allí se comienzan a multiplicar los casos de infección, no solo con el VIH sino con otras infecciones como sífilis, gonorrea, etc”, indicó Campos.

Agregó que en Nueva Esparta, desde el año pasado, se han estado entregando antirretrovirales a las personas inscritas en el programa nacional de VIH, gracias a donaciones a través del Fondo Global. Se conoció que no han entrado al país la cantidad y la variedad para cubrir a la totalidad de las personas que viven con el virus.

Alertó que la condición de insularidad del estado Nueva Esparta ha afectado la llegada de los antirretrovirales, ya que por efecto de transporte marítimo han ocurrido retrasos en la llegada de los fármacos, pero en este momento se están entregando.

Otra de las enfermedades que afectan a los reos de los CDP de la entidad insular es la tuberculosis, que requiere de un tratamiento que consiste en una combinación de antibióticos fuertes, que deben ser administrados de forma ininterrumpida durante seis meses y medio para lograr la recuperación total del infectado.

La doctora María del Valle Trejo, coordinadora regional del Programa de Salud Respiratoria, detalló que en Nueva Esparta, en el año 2019, se presentaron 150 casos de tuberculosis y este año hasta el 7 de diciembre se han confirmado 118 diagnósticos, de los cuales varios han sido dentro de calabozos policiales, donde el hacinamiento y las condiciones de insalubridad han jugado un papel predominante en los contagios.

Reseñó que los privados de libertad en la entidad insular han sido atendidos, sobre todo, por el empeño del personal de esta coordinación de brindarles atención.

De hecho, a finales del mes de noviembre se trasladaron hasta los CDP del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), en Porlamar y Pampatar, para practicar pruebas a los privados de libertad que presentan sintomatologías similares a la tuberculosis. En ambos centros se determinó que no hay reos contagiados.

Relató que muchas de estas jornadas se han logrado por el acercamiento de las autoridades, pero en su mayoría ha sido por la vocación del personal técnico del laboratorio del Programa de Salud Respiratoria. Comentó que han ido sin ningún tipo de apoyo gubernamental a hacer las pruebas y llevar el tratamiento de los infectados.

Comentó que en el estado Nueva Esparta hay muchos privados de libertad que tienen a sus familiares en otras regiones, por lo que no se pueden encargar de buscar el tratamiento, entonces, el personal de esta coordinación lleva los medicamentos hasta los CDP.

Trejo relató que los antibióticos que se usan para curar la tuberculosis son gratuitos y son entregados a cada paciente por el tiempo que dure el tratamiento, esto no es diferente con los privados de libertad. Afirmó, que este año se ha entregado el tratamiento a cada uno de los contagiados con tuberculosis en Nueva Esparta, pero dijo que ya las reservas están casi agotadas.

Indicó que aunque el Ministerio de Salud asignó los medicamentos requeridos por la entidad insular, estos no han sido buscados en Caracas por los representantes de la Dirección de Salud neoespartana, lo que compromete la salud de los pacientes insulares.

En el Programa de Salud Respiratoria han buscado apoyar a los reos de Nueva Esparta y las pruebas que hacen de tuberculosis, luego de ser analizadas, son llevadas al laboratorio de enfermedades de transmisión sexual, para descartar la coinfección por VIH, ya que ambas enfermedades guardan estrecha relación.

Pandemia del coronavirus

La aparición de la pandemia COVID-19 en los Centros de Detención Preventiva del estado Nueva Esparta fue inminente. Aunque las autoridades policiales responsables quisieron evitar la propagación del virus en las bases policiales, restringiendo las visitas, en poco tiempo se registraron 88 casos de coronavirus en la entidad insular.

Según información suministrada por familiares e internos, a estos les aplicaron pruebas y luego de varios días, se les informó que eran positivos a COVID-19. Para tratarlos se les suministró de forma gratuita hidrocloroquina y algunos multivitamínicos.

A pesar de esto los familiares de los privados de libertad manifestaron que luego de culminar el tratamiento no se les realizaron pruebas para conocer cómo se encontraban después de haber contraído el virus.

“Estamos agradecidos porque les dieron sus medicinas para tratar el coronavirus, porque los pudieron dejar morir, pero tienen que hacerles la evaluación completa. Sabemos que ese virus es muy fuerte y deja secuelas, sería bueno que los examinen a todos. En esos calabozos hay casos de tuberculosis y no sabemos cómo eso pueda afectarlos”, dijo la madre de un preso que prefirió no identificarse.

El coronavirus estuvo presente en los Centros de Detención Preventiva de la Policía Nacional Bolivariana, La Asunción, La Guardia y Conas. Desde principios de septiembre las autoridades regionales no han informado de contagios del virus en las bases policiales.

Complicado

Los familiares de los privados de libertad son los encargados de llevar cualquier medicamento que requieran los presos en los CDP y aquellos internos que no tengan allegados en la Isla, simplemente dependen de la buena voluntad de las autoridades. El 70% de los reos de la entidad provienen de tierra firme.

María Marval, quien tiene a un hijo detenido en el CDP de Pampatar, relató que cada vez que se enferma tiene que llevarle todas las medicinas.

“Si le duele la cabeza o tiene una gripe, que son muy comunes en los calabozos, soy yo quien tiene que llevarle todo. Yo le llevo hasta el agua que toma. Gracias a Dios no se ha contagiado de nada malo, porque una pastillita cualquiera es costosa”, dijo Marval.

Luisa Rodríguez, madre de un reo del CDP de Ciudad Cartón, comentó que ha tenido que llevarle medicamentos a su hijo un par de veces. “Los CDP son cajones de juguetes rotos, nadie les mete la mano. Mi hijo no se enferma mucho, pero hace meses se rompió un pie y tuve que comprarle una pomada con antibiótico, era muy cara, pero hice el esfuerzo porque si no se la compro yo, capaz pierde ese pie”, expresó la dama.

Los privados de libertad de Nueva Esparta tienen pocas herramientas para cuidar su salud y dependen de sus familias para lograr acceder a tratamientos que ayuden a curar las afecciones que sufren dentro de los Centros de Detención Preventiva.

Foto: Cortesía: En el Centro de Detención Preventiva del Cicpc Porlamar se realizó una jornada de despistaje tuberculosis

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