Cárcel fantasma en Sabaneta

Cárcel fantasma en Sabaneta

Por Luisana González

Versión Final

CRISIS // Corrupción y promesas incumplidas dejaron al Zulia sin prisión desde el 19 de septiembre de 2013. Trabajos de remodelación para un Museo Penitenciario no existen. Presentamos gráficas exclusivas.

Maracaibo no tiene cárcel y la que tiene es una cárcel fantasma. El Zulia se quedó sin prisión desde el 19 de septiembre de 2013 tras una matanza por el control del penal que dejó 16 muertos.

Apenas sobreviven dos retenes, bajo colapso, y un tercero, El Marite, es espejo de Sabaneta. Los proyectos anunciados luego de su cierre por el Gobierno quedaron en promesas y escándalos de corrupción. La Cárcel Nacional de Maracaibo, conocida como Sabaneta, llegó a contar con 4.168 presos en víspera de su clausura.

En 2016, su fachada la pintaron de verde, le colocaron lajas marrones a media pared y una pancarta que anunciaba la creación de un Museo Penitenciario. Allí habrían exhibiciones de arte, manualidades y funcionaría una emisora de radio. La realidad es distinta. Silenciosa, sin tiroteos, sin lujos, sombría y llena de escombros luce por dentro a tres años y cinco meses de su cierre.

Las paredes, los mesones y las habitaciones están en ruinas. Fueron destruidas con mandarrias y palas en busca de armamento, dinero y explosivos. Esta estructura, inaugurada en 1955, se convirtió con los años en una de las más peligrosas del país.

Había centros de recreación con piscina, zoológico, negocios productivos, lujosas habitaciones y construcciones, todo gracias al empuje de los sicariatos y las extorsiones orquestadas desde allí.

Más de 20 residentes de los ocho barrios que rodean la penitenciaría, aseguraron haber entrado y cancelado dinero en 2013 para sacar colchones, ropa y hasta artefactos eléctricos. Hoy solo quedan cerros de trozos de concreto, bloques, desechos y dos custodios del Ministerio deServicio Penitenciario, detrás del portón rojo.

Adentro, la sensación de miedo es inevitable. Aún algunas paredes reflejan la violencia de aquella guerra sin tregua. Las perforaciones de las balas y los salpicones de sangre en los muros son evidencia de ello. La habitación del “Gran Pram”, como se hizo llamar Edwin Soto, luego de tomar posesión absoluta del penal junto con su “carro”; de ser la más lujosa, con paredes pintadas de turquesa, apliques de yeso, lámparas, cama king size, sala, cocina propia y baño privado forrado con cerámica, quedó destruida. Fue allí donde las autoridades se afincaron más buscando supuestas caletas. Nada se supo de algún tesoro escondido.

El área administrativa también la retocaron para que Iris Varela, ministra de los Servicios Penitenciarios, pudiese inaugurar uno de de los tantos proyectos propuestos, que siguen inconclusos.

Obras que no existen

Con la clausura anunciada por Varela, desde el comando del Core 3, llegaron las promesas. En la primera rueda de prensa después del desalojo absoluto del reclusorio, la funcionaria del Gobierno juró convertir Sabaneta en una escuela para custodios. Eso nunca ocurrió.

También propuso construir una nueva cárcel en la Isla de Providencia, que fue visitada en dos oportunidades por los representantes del Ministerio y la Gobernación. Esta propuesta con el tiempo decayó y pasó a ser inviable por el alto presupuesto de su construcción. El 5 de diciembre de 2012 la ministra Varela anunció la construcción de un centro de reclusión judicial, en San Francisco. Junto con el gobernador Francisco Arias Cárdenas colocó la primera piedra de la obra. Las comunidades aledañas protestaron.

Ese mismo año prometió la edificación de 24 penitenciarías en todo el país. Jesús Urbina, coordinador regional de Transparencia Venezuela, explica que 16 días después el Fondo Nacional de Edificaciones Penitenciarias suscribió un contrato con la empresa Cresmo, C. A., por 130.660.866,54 bolívares para la construcción de dicha obra que arrancaría el 2 de enero de 2013.

El 4 de diciembre de ese año sellaron un nuevo contrato, sumando un desembolso por el Ministerio de Servicios Penitenciarios de 209.104.434, 64 bolívares, que finalizaba el 31 de diciembre de 2014. Esta solo tenía el 70 por ciento de la estructura culminada.

Urbina detalló que el resto del dinero fue desviado de la causa y por ello las ONG que actuaron en la investigación piden explicaciones al Gobierno nacional y regional. ¿Qué pasó con los fondos? La obra fue paralizada. El Zulia sigue sin cárcel y Sabaneta en la desolación.

No hay comentarios.

Agregar comentario