MADRES CON HIJOS EN CALABOZOS POLICIALES

Boletín Nro. 27

Mayo 2021

PRESENTACIÓN

Durante años hemos escuchado y acompañado las denuncias y dolores de las madres de presos en Centros de Detención Preventiva a nivel nacional. En medio de sus tormentos y de la carencia de transporte, de dinero en efectivo y de su precaria economía las hemos visto andar largas distancias -un rato a pie y otro en colas o en transportes públicos- con grandes pesos a cuesta de alimentos, agua, medicinas y ropa limpia para llevarles a sus hijos detenidos. Ante la inexistencia de un Estado garante de los derechos humanos de los recluidos en calabozos policiales, las madres de los presos o de los hijos de los presos, hacen malabares para mantener vivos y para expresarle amor y aliento a sus privados de libertad.

Según el estudio “Perfil socioeconómico de los familiares de privados de libertad en Centros de Detención Preventiva en el Distrito Capital y los estados Miranda y La Guaira” realizado por UVAL en Marzo de 2020, justo antes de iniciar la pandemia por COVID 19, el 92% de los familiares -en su mayoría mujeres en pobreza extrema- no pueden cubrir las necesidades básicas de los presos ni de los integrantes de su núcleo familiar.


Las madres de detenidos en CDP cansadas, agobiadas y sin los recursos económicos necesarios, dejan de responder asertivamente a las demandas del grupo familiar, y en especial a la crianza del resto de sus hijos y hasta de los nietos que dejan los presos a su cargo, desde el punto de vista afectivo y material. En resonancia con Foucault (2002:248) “la prisión fabrica indirectamente delincuentes al hacer caer en la miseria a la familia del detenido”.


Por extensión de la violación de los derechos humanos de los recluidos en CDP, los derechos de sus madres también son vulnerados con la carga que representa para ellas tener que asumir la alimentación diaria y la atención de la salud de sus hijos detenidos bajo custodia del estado. Los derechos de estas mujeres también son atropellados cuando son objeto de improperios y vejámenes por parte de las autoridades de custodia y cuando son extorsionadas. A esto hay que sumarle que deben dejar sus actividades y su vida propia para entregarse de lleno a resolver la problemática legal de sus recluidos porque el Sistema de Justicia no da respuesta expedita a sus requerimientos de Ley, causándoles más aflicción.


Por todo lo expuesto esta Ventana Informativa 27, Madres con hijos en calabozos policiales, está dedicada a dar a conocer la realidad de estas mujeres… Los invitamos a conocer  los retos que la maternidad les ha hecho encarar frente a la pobreza, la violencia y la situación país;  Lo que representa para ellas tener a un hijo o hija  dentro de un calabzo; Cómo la atención del hijo preso afecta al resto de su familia; Y qué reflexión le aportan a otras madres en torno a su experiencia y al significado que le dan a la pérdida de la libertad.  

Notas de Prensa

“TENER UN HIJO PRESO ES COMO TENERLO MUERTO Y VIVO”

Carolina Azabache/ UVAL Amazonas

“Vivía con la angustia de no saber dónde estaba y que hacía, todos me decían que andaba con gente mala, con el pasar del tiempo ya no era el mismo joven cercano a la familia, se fue distanciando tanto hasta que se convirtió en un extraño, ¿En qué fallé? No lo corregí a tiempo tal vez… tuve miedo de aceptar que como madre había fallado en algo, somos una familia normal, padres que trabajamos, hijas que estudiaron y trabajan.

Foto: Cortesía.

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Madres consultadas por Una Ventana a la Libertad experimentan sentimientos distintos en cuanto a la relación con sus hijos privados de libertad

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ENTRE ANGUSTIAS E INDIFERENCIAS VIVEN ALGUNAS MADRES

DE PRESOS MENORES DE 22 AÑOS

Héctor Rodríguez/ UVAL Lara

Reflexión, tristeza e indiferencia son algunos de los sentimientos que invaden a dos de las decenas de madres que tienen a sus hijos privados de libertad en Lara. Una de ellas tiene a su muchacho de 21 años en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalistas (Cicpc), mientras la otra no sabe dónde se encuentra su hijo pues se fugó del Centro Socioeducativo Pablo Herrera Campins mejor conocido como Retén de El Manzano.

LA FALTA DE ATENCIÓN EN LA NIÑEZ ESCLAVIZA A LAS MADRES A UNA PRISIÓN

Jessika Ferrer/ UVAL Zulia

Históricamente el padre ha sido una figura ausente en la familia venezolana. La madre, aún viviendo con sus hijos, por la situación de precariedad económica, también ha tenido que estar ausente para buscar el sustento del hogar. Este contexto, ha predominado en los estudios sociológicos y se ha tomado como un factor determinante en la formación de la delincuencia.

Foto: Cortesía.

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Ana Méndez le envía la bendición a su hijo en la tapa del envase de alimentos

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TRES MUJERES, UNA HISTORIA: MADRES CON HIJOS DETENIDOS SE SIENTEN PRESAS DEL RETARDO PROCESAL, EL HACINAMIENTO Y EL CAOS

Angélica Lugo/ UVAL Caracas

Ninguna de las tres mujeres se conoce, pero tienen un punto en común que hace que sus vidas se relacionen: tienen a sus hijos varones detenidos en un calabozo policial de Caracas. Las madres argumentan que desde que ellos fueron aprehendidos sus vidas cambiaron por completo.

EN NUEVA ESPARTA LAS MADRES JAMÁS LES FALLAN A SUS HIJOS EN LOS CDP

Mario Guillén/ UVAL Nueva Esparta

Las madres de los privados de libertad en Nueva Esparta nunca están en paz. Todas las noches antes de quedarse dormidas llegan a su mente la imagen del  hijo tras las rejas, piensan en los peligros a los que están expuestos, y le piden a Dios que los proteja. Cuando despiertan también es en lo primero en que piensan, revisan su teléfono con la esperanza de no tener malas noticias o saber algo de ello.

Foto: Cortesía.

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Foto: UVAL.
Pese a las adversidades|madres llevan la comida y enseres a sus hijos 

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MADRES DE PRIVADOS DE LIBERTAD SACRIFICAN SU ESTABILIDAD POR SUS HIJOS PESE A LAS ADVERSIDADES

Equipo UVAL/ Apure

Las madres de los privados de libertad recluidos en los centros de detención preventiva del estado Apure revelan a Una Ventana a la Libertad (UVAL) que  sacrifican la alimentación, así como la educación de todos los integrantes del núcleo familiar, a fin de garantizar la estadía de los detenidos en los CDP durante la crisis económica y la pandemia del COVID-19.

SOY MAMAGÜELA: PRIMERO CRIÉ A MI HIJO Y AHORA ESTOY CRIANDO A MI NIETA

Rubén Bolívar Idrogo / UVAL Carabobo

Tener al hijo preso desde hace  dos años cuando su nieta apenas tenía tres meses de nacida, y ahora ésta ya con 2 años de edad, ha convertido a la abuela Magdalena prácticamente como madre de su nieta, quien fue abandonada por su madre una vez que el padre de la bebé fue privado de libertad: “Soy mamagüela, primero crié a mi hijo y ahora estoy criando a mi nieta”.

Foto: Cortesía.

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Foto:Bianile Rivas

Moraima Villegas vive el dolor de tener dos hijos presos.

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MORAIMA VILLEGAS: “NINGUNA MADRE DEBE VIVIR LA INJUSTICIA DE LA POBREZA”

Bianile Rivas/ UVAL Portuguesa

Desde hace dos meses, Moraima Villegas, de 46 años, no ha podido visitar a su hijo, José Francisco Loaiza quien purga una pena por robo agravado desde 2019 en el Internado Judicial de Barinas (Injuba). La mujer, residente en Las Tablitas, un barrio pobre del sur oeste de Guanare, debe recorrer más de 80 kilómetros en transporte público para llevarle alimentos, medicinas, ropa, útiles personales y de aseo, pues un traslado arbitrario lo alejó de su jurisdicción penal

Carlos Nieto Palma
Coordinador General Una Ventana a la Libertad.

Carol Carrero Marrero
Dirección Ventana Informativa.

Jairo González Toledo
Diseño Gráfico.

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