El miedo invade a familiares de los presos en Venezuela por la amenaza del coronavirus

El miedo invade a familiares de los presos en Venezuela por la amenaza del coronavirus

Rubén Bolívar Idrogo / UVL Carabobo

La pandemia de Coronavirus o COVID-19, aterroriza a familiares de los privados de libertad, y además, mantiene en alertad a las organizaciones no gubernamentales que velan por los Derechos Humanos de los reclusos confinados en Centros de Detención Preventiva (CDP) y centros carcelarios del país.

El aumento de contagiados en varias regiones y las condiciones precarias en que viven miles de privados de libertad y el avance del mortal COVID- 19, aumenta la preocupación en el seno familiar por la falta de condiciones que se registran en las cárceles y mini cárceles en Venezuela. Esta realidad es caldo de cultivo para el contagio de la población penal, sostienen expertos en materia carcelaria.

Como lo ha venido denunciando Una Ventana a la Libertad (UVL), el hacinamiento producto del retardo procesal penal, la poca o nula asistencia médica y la incapacidad del Estado de garantizar condicione adecuadas de higiene y salud; se han convertido en las causas de enfermedades tales como escabiosis, pulmonía y tuberculosis. Ésta última ha cobrado la muerte de decenas de privados de libertad en los últimos tres años.

La población carcelaria en calabozos de policías municipales, regionales, Guardia Nacional (GN), Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Servicio de Inteligencia Nacional Bolivariano (Sebin), Policía Nacional Bolivariana (PNB), entre otros entes de seguridad del Estado, es la misma en todo el país: hacinamiento, hambre, insalubridad y enfermedades.

En vista de las deficiencias sanitarias y alimenticias en las que viven los presos, éstos podrían padecer mayores complicaciones de salud de la que ya sufren desde hace varios años. La pandemia de Coronavirus se acerca convirtiéndose en una amenaza para los miles de reclusos que permanecen en penales y calabozos de comisarías y estaciones policiales superpobladas. La llegada de la pandemia a Suramérica, y específicamente a Venezuela, se topa con unos presos desnutridos y de precaria salud, que se convierten en presas fáciles para el COVID- 19.

Los familiares de los presos manifestaron que la suspensión de las visitas a los privados de libertad es un arma de doble filo. Las autoridades lo hacen para evitar o reducir el contagio de los presos, pero esta limitación los afecta porque las madres y parejas de los reclusos son los que le proveen los alimentos. “A mi muchacho ahora le llevo su comida, pero no lo puedo ver”, le dijo María Ruiz al equipo de UVL. Por su parte Nelly Machado sostuvo apesadumbrada que no sabe cuándo volverá a ver a su hijo. “Esto me tiene con el corazón arrugado. No encuentro como describir lo que siento porque es difícil, es duro para mí no saber nada de mi hijo”.

Aunque reconocen que esta decisión la tomaron para reducir la exposición de los presos al virus, quién les asegura que no pueden ser contaminados. “Un funcionario que viene de la calle y no cumple con las recomendaciones dadas por los expertos se convierte en un riesgo para los presos. Imagínate si esto llegara a pasar”, manifestó su preocupación Leonardo Sanabria, padre un recluso.

Solidaridad entre presos

Algunas situaciones son diferentes entre los privados de libertad en un mismo CDP. Mientras algunos reciben comidas, otros no cuentan con la misma suerte y el tema se torna preocupante. Varias familias no han podido llevarles alimentos a los presos porque tienen los vehículos sin gasolina y porque el transporte público no está cubriendo la ruta hasta donde está ubicado el Centro de Detención Preventiva. “Gracias a Dios que hay una camadería entre ellos y muchos comparten sus alimentos con compañeros de celda”, afirmó Isabel Orozco, esposa de un preso.

Visitas restringidas en Polisandiego

En el Instituto Autónomo Policía Municipal de San Diego (Iamposandi), como en todas las policías del estado Carabobo, también suspendió las visitas a los privados de libertad. Una fuente oficial indicó, que los familiares les siguen llevando la comida y que los reclusos realizan limpieza en los calabozos.

Todos están utilizando tapabocas.La medida de suspensión de las visitas será hasta nuevo aviso. Se hizo para evitar contacto de los presos con actores exteriores por el asunto del Coronavirus.

Bachelet insta a los Estados proteger salud de los reclusos

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó a los Estados a hacer un esfuerzo en destinar recursos para proteger la salud de los encarcelados de todo el mundo, que constituyen un sector de la sociedad especialmente vulnerable a la pandemia del Covid-19.

Bachelet pidió examinar a las personas vulnerables a contagiarse del virus, de manera que la población en los centros de detención sea reducida para así lograr el distanciamiento social.

Bachelet indicó a las autoridades a enfocarse en las necesidades sanitarias específicas de las mujeres reclusas, embarazadas, de los internos con discapacidad y los menores de edad.

“Les pido que no olvidemos a aquellos que se encuentran tras las rejas, orfanatos, casas de ancianos o centros de salud mental. De lo contrario, las consecuencias podrían ser castastróficas”, señaló en un comunicado

ONGs están ojo avizor

Por otra parte, diversas Organizaciones no No Gubernamentales que tienen que ver con los Derechos Humanos de los privados de libertad en el país, manifestaron estar ojo avizor con la situación de los presos y sus familiares.

Para muchos activistas los privados de libertad se han convertido en una población vulnerables por la presencia del Covid-19 o Coronavirus.

En vista de esta situación sugieren beneficios o casa por cárcel para los reclusos que lo ameriten.

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