Zulia: Reclusos de retén de Cabimas abren un boquete hacia la calle en busca de agua y comida

Zulia: Reclusos de retén de Cabimas abren un boquete hacia la calle en busca de agua y comida

Equipo UVL Zulia

Desde hace unas dos semanas se restringió el ingreso de alimentos y agua potable al Centro de Arresto y Detenciones Preventivas de Cabimas, en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo del estado Zulia. Comisiones del Comando Antiextorsión y Secuestro de la Guardia Nacional Bolivariana (CONAS) acordonaron la calle del barrio La Misión que colinda con retén y prohibieron el paso peatonal y del camión de agua al recinto. Un grupo de privados se alzó, desde la mañana del 17 de septiembre de 2020, e intentaron ingresar a una vivienda a través de la cerca perimetral que colinda con la residencia.

Los oficiales de custodia externa, adscrito al Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (CPBEZ), pidieron apoyo radial para contener la turba y rescatar a la familia de la residencia. En un audio de 20 segundos la oficial explica cuál es la situación. Los presos a gritos exigen agua y comida.

"Si es factible prestarme apoyo con las unidades al fondo del retén, ya que los presos están haciendo un boquete para salirse por la casa. Están pidiendo a gritos comida y agua. Son los gritos que dicen", repite con insistencia una de las funcionarias.

La decisión de la restricción absoluta al retén se debe a la presunta participación del pran del pabellón B en el atentado con granadas a una ferretería en el municipio Cabimas. Al establecimiento lanzaron, el 2 de septiembre de 2020, dos artefactos explosivos. El estallido provocó un incendio que consumió toda la tienda. A través de audios, la banda de alias el "Wilson" se adjudicó el ataque. El CONAS y el Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) detuvieron a unas ocho sospechosos, entre ellos el hijo del pran.

Los privados de libertad denuncian que la medida afecta a los investigados y al resto de la población por igual. El retén no tiene con agua potable. Los internos construyeron un pozo artesanal. Pero el agua no es apta para el consumo humano. Es amarilla y salada. A diario, con la anuencia de la directiva, se le permite el ingreso al penal de un camión de botellones de agua para quiénes deseen y puedan comprar en efectivo. Desde la explosión se impide el ingreso al camionero y no hay agua para cocinar ni beber.

Otras de las limitaciones es el ingreso de alimentos. La opción de al menos el 30 por ciento de los reclusos es comprar por transferencia en comercios cercanos, eso también se suspendió. Al igual que la ingreso de donativos de comida por parte de organizaciones religiosas, con esto último se beneficiaba al menos un 10 por ciento de la población, es decir entre 100 y 150 reclusos, entre ellos los tuberculosos, los enfermos de otras patologías y los que nunca han recibido visitas.

La protesta se mantuvo hasta pasada las 2.00 de la tarde del 17 de septiembre de 2020. Ninguno de los representantes de la Gobernación de Zulia, organismo responsable del penal, se pronunció sobre la situación.

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