Portuguesa: El detonante de la masacre en el Cepella de Guanare fue el hambre

Portuguesa: El detonante de la masacre en el Cepella de Guanare fue el hambre

Cifra de fallecidos por disparos de armas de fuego asciende a 47 privados de libertad mientras que 75 son los heridos. Irregularidades en el pase de comida por parte de los familiares a presos, presuntamente, cometido por funcionarios de la Guardia Nacional desató el tiroteo sangriento 

Equipo UVL

"Desde que no hay visitas por la cuarentena estamos pasando hambre porque el pase de paquete no es igual. El viernes los guardias comenzaron con un aplique con la paquetería y un grupo de presos comenzó a protestar; a formar lío porque los guardias dejaban pasar un paquete y el otro se lo quedaban ellos. Las mujeres afueras estaban haciendo cola desde las 10 de la mañana para ingresar la comida y eran la 12:30 del mediodía y habían pasado muy poca y fue ahí cuando comenzó el alboroto".

LOS FUNCIONARIOS LE PEDIAN INSUMOS A LOS FAMILIARES PARA TRABAJAR

Así es el breve relato que hace "Carotica" sobre lo ocurrido minutos antes de la masacre en el Centro Penitenciario Los Llanos (Cepella) de Guanare estado Portuguesa donde se registró un tiroteo que ha dejado saldo, hasta el dos de mayo a las 5 de la tarde, de 47 privados de libertad fallecidos, 75 reos heridos de los cuales 13 se encuentran grave de salud. Este hombre es uno de los presos que sobrevivió "al desastre, la locura que hubo aquí" como lo confiesa en un breve contacto que hizo con Una Ventana a la Libertad (UVL). 

Entre los lesionados de este motín se encuentra el director del penal Carlos Toro y una teniente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) identificada como Escarlet González Arenas, a quien la impactaron cinco esquirlas de un artefacto al interior del área destinada para los funcionarios. Sobre su condición de salud poca información se supo.

"Carotica" detalla que los reos que se encuentran en el área "administrativa" junto a los "manchados" (presos que están castigados por el líder negativo de la cárcel y viviendo en condiciones deplorables) iniciaron la protesta contra los GNB cerca de la "tela", división que existe entre la población penal, el conscripto militar de Guanare y el comando castrense del Cepella.

"Cuando comenzó la protesta para que dejaran pasar los paquetes de comida completa, los guardias empezaron a apuntarnos y a amenazarnos. Eso alborotó todo y en un instante comenzó la plomazón" narra el presidiario que tiene un año recluido allí luego de estar en el Centro Penitenciario David Viloria (Uribana) del estado Lara. 

Lo brevemente narrado por "Carotica" coincide con la versión que ofrecieron los familiares de reos este 2 de mayo cuando acudieron a las cercanías del Cepella. Marlin Hernández y Jessica Jiménez, esposas de dos privados de libertad sobrevivientes de la masacre, se encontraban el primero de mayo haciendo la cola frente al portón principal de la cárcel para hacer entrega de paquetes. Ambas confirmaron que los reos fueron brutalmente masacrados por los militares cuando éstos reclamaban el retraso en la entrega de bolsas con comida, algunos víveres y artículos de higiene personal, modalidad que es una rutina carcelaria y que se aplica con frecuencia semanal luego de que el gobierno nacional suspendiera las visitas familiares en los centros de reclusión como acción preventiva ante la pandemia del coronavirus. 

"Ellos tenían su manifestación pidiendo el pase de comida que se había retrasado bastante; no se sabe bien porque los funcionarios frenaron el pase de comida y comenzaron a retenérsela. Muchos de los presos dicen que los militares apartaban la comida y algunos se quedaban con los paquetes y otros los dejaban pasar al penal y eso fue lo que desató toda esta sangre.  Los presos tenían varios días viendo esa problemática porque la comida no llegaba completa" expresó Hernández al tiempo que le exigía a la ministra de asuntos penitenciarios, Iris Varela, se acercara al Cepella para que atendiera a los reos heridos de bala y ordenara celeridad a los procesos judiciales de miles de reclusos que todavía no han recibido sentencia definitiva.

Jiménez, Hernández y otro grupo de mujeres dieron a conocer cómo fue la actuación de los GNB fuera del penal. Detallaron que en instantes, un gran número de militares comenzaron a retirarlas a ella de la cerca perimetral y las llevaron hasta un costado del lugar que es separado del penal y donde se encuentra una quebrada seca.

 "Nosotras también empezamos a reclamar que no nos alejaran del penal y lo poco que pudimos ver desde lejos fue cuando, en pleno tiroteo, comenzaron a entrar los guardias disparando hacia dentro. Luego de que finalizaron los disparos, comenzaron a llegar buses, Cicpc, patrullas y más guardias. Eso fue horrible" dijo con mucha angustia una de las damas que estaba, 20 horas después del hecho, cerca de las instalaciones del Cepella. 

Reportes de periodistas en Guanare, autoridades de rescate, bomberos y cuerpos de seguridad  confirmaban el fallecimiento de 17 privados de libertad instantes después de lo ocurrido, pero 24 horas luego, la cifra ascendió a 47 fallecidos, 75 heridos; 39 de ellos fallecieron de manera casi inmediata dentro del Cepella mientras que 8 perdieron la vida en el hospital de Miguel Oraá de Guanare donde fueron trasladados en patrullas, buses y algunas ambulancias. 

"Primero sacaron a los heridos y luego a los fallecidos. Esto ha sido un día de zozobra, angustia, preocupación y dolor ver la manera tan cruel, fría y despiadada cómo asesinaron a los privados de libertad. Fue algo espantoso. A los que vivimos ese momento aquí cerca del penal fue horroroso" decía con lágrimas en los ojos la señora Adriana Leandro, madre de un preso que se comunicó con ella a través de una llamada telefónica para decirle que estaba dentro de su rancho en el penal vivo, pero con una muy leve herida en la pierna derecha producto al roce de una bala. 

La gran mayoría de los familiares que se encontraban frente al penal señalaban a los Guardias Nacionales como los que encendieron el problema al retener la alimentación que le llevan ellos a los privados de libertad. 

"¡¡¡Angustia!!!, ayer vivimos un día fatal porque los privados de libertad fueron masacrados. Mucha angustia es lo que vivimos. Queremos desmentir la versión sobre el intento de fuga, en ningún momento los reos planificaron una fuga. Estamos esperando, haciendo fila, para el pase de comida el cual fue retardado sin una razón específica y comenzó el tiroteo" acotó Adriana Leandro al responder sobre la hipótesis de fuga que se había logrado conocer horas después del tiroteo. 

Caos por los cadáveres y heridos en la masacre 

ABARROTADA ESTABA LA SEDE DEL CICPC-SENCAMEF DE FAMILIARES DE PRESOS

Durante la noche del primero de mayo y la mañana del dos de mayo en las cercanías del Cepella, del hospital de Miguel Oraa de Guanare y en la sede del Cicpc-Senamecf (Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses) lo que había era mucha incertidumbre, desinformación y caos por parte de los familiares de presos porque no se conocía con exactitud la identidad de las víctimas. 

La situación colapsó hasta el punto que en el Senamecf de la entidad llanera solicitaron apoyo a los equipos de los estados Lara y Barinas para poder hacer el reconocimiento de los cadáveres, procedes con las autopsias de rigor y hacer entrega de los cadáveres para su posterior entierro. 

En la sede del Senamecf así como en el hospital, informaron los familiares que los profesionales de esas áreas solicitaban a parientes la compra de algunas insumos médicos y limpieza como por ejemplo cloro, jabón, batas quirúrgicas y guantes. Esta solicitud la realizaban, supuestamente, debido a la falta de materiales para hacer las labores forenses y entregar los cuerpos.

A las afueras del hospital y penal, distintos funcionarios de la Guardia Nacional dieron a conocer con megáfonos a los familiares que los servicios funerarios de los privados de libertad fallecidos serían costeados y permisados por el Ministerio de Asuntos Penitenciarios y el Gobierno de Nicolás Maduro. Hasta las 11 de la mañana, la identidad de los presos se hacía muy lento, a través de fotografías y no con reconocimiento físico como normalmente se ejecuta.  

Los familiares de los privados de libertad, debían trasladarse hasta la sede del Cicpc de Guanare donde está la oficina del Senamecf y allí, en computadoras viendo fotografías de rostros, tatuajes y algunas cicatrices los parientes comenzaban el proceso de identificación de los cadáveres. UVL logró precisar los nombres y apellidos de 13 presos muertos y conoció que son oriundos de estados como Barinas, Portuguesa, Guárico, Lara y Trujillo. 

Con respecto a los heridos el panorama no es muy diferente. El acceso de familiares al hospital Miguel Oraa es casi imposible debido a que la policía del estado Portuguesa incrementó el número de funcionarios en el lugar y según Manuel Barrera, tío de un reo, los funcionarios solo mostraban una lista de nombres, medicamentos e insumos que debían comprar para la atención medica pero "no nos dicen qué es lo que tiene. Si está estable o moribundo. Esto es un verdadero caos" denunció el hombre bastante molesto.

"Fueron obligados a asaltar los puestos de seguridad"

EN EL PENAL DE GUANARE LA NORMALIDAD VOLVIO EL 2 DE MAYO

Casi 18 horas después de lo ocurrido en Cepella, la ministra  Iris Varela ofreció su versión de lo ocurrido y expresó que el  motín se debió a "un intento de fuga". Según la miembro del gobierno de Nicolás Maduro en la versión digital de Últimas Noticias los reclusos “fueron amenazados con armas de fuego a que se fueran y asaltaran los puestos de seguridad de la cárcel” 

Varela indicó que un equipo especial ha recabado videos, fotos y testimonios como parte de las evidencias de las investigaciones. Adelantó que, basado en eso, detectaron que los amotinados rebasaron “la prevención”, punto donde comienza el área que corresponde custodiar a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) tal como lo establece el Código Orgánico Penitenciario.

“Rechazamos la violencia y lamentamos profundamente la situación que enluta a los hogares de humildes familias venezolanas (…) Seremos contundentes con quien, por motivos innobles, genera violencia que causa dolor en la familia venezolana”, manifestó.

Masacraron a los que no estaban armados

María Beatriz Martínez, diputada de la Asamblea Nacional (AN) y miembro de la subcomisión de defensa de derechos humanos del parlamento de Venezuela, se apersonó hasta el hospital de Guanare y de la cárcel para registrar los relatos de las víctimas y familiares además de denunciar que dentro del Cepella la mayor cantidad de presos "masacrados son los que estaban desarmados".

La integrante del partido político opositor Primero Justicia del estado Portuguesa acusó que dentro del penal la figura del líder negativo o "pranato...es lo que manda" detallando que lo dicho por Valera sobre el intento de fuga es totalmente falso. 

"Presos que estaban en el sector administrativo fueron la mayor cantidad de masacrados. En esa zona es donde está la población del penal que está desarmada y que no tiene la protección del pran, ni protección interna de los custodios o guardias. Los reportes que se lograron ver y que fueron hechos por la GNB es donde hacen tremenda confesión cuando expresa claramente que lo que manda en esta cárcel de Guanare es el pranato; que hay una distinción entre los presos con armas y los que no tienen nada" expresó la diputada.

"Es extremadamente lamentable que estás situaciones estén ocurriendo. El general (Gherson) Chacón Paz (jefe del destacamento de zona de la Guardia Nacional Bolivariana) que a través de un megáfono ordenó el ingreso de militares, que deberían establecer el orden público en  las afueras del penal y no como lo que hicieron, que fue una masacre. Es falso lo que informó Iris Varela, que señaló que hubo un intento de fuga y desmentimos esa información junto a los familiares de presos que están aquí en el penal" acotó. 

La parlamentaria también dio a conocer como "duda razonable" que la culpa de estas muertes se deba a una acción de venganza del pran "Olivo" "porque se señala que el pran de la cárcel lo que estaba reclamando era que no tenía acceso a uno de sus testaferros y que anteriormente había sido ajusticiado y son preguntas que me hago como funcionaria de la Asamblea Nacional" dijo. 

Pide esclarecimiento

La Diócesis de Guanare pidió mediante un comunicado que se esclarezcan los hechos registrados el primero de mayo.

"Nuestra condolencia a los familiares de los fallecidos, nuestra oración por los heridos, nuestra respetuosa petición por el esclarecimiento de todo cuanto ahí dentro sucedió", dice el texto publicado en las redes sociales.

"Atención adecuada para los heridos y pleno compromiso de revisar la manera en que conviven todos los recluidos en ese centro penintenciario y sus guardianes", son las otras peticiones que realizó la Diócesis en la misiva firmada por el Obispo de Guanare, monsenor José de la Trnidad Valera Angulo.

Segunda masacre en menos de un año

Lo ocurrido el primero de mayo en Cepella sería la segunda masacre carcelaria que se registra en el estado Portuguesa en menos de un año. La anterior a esta ocurrió el 24 de mayo de 2019 en la sede de Acarigua de la policía de la entidad. 

Lo ocurrido en el Centro de Detención Preventida Nº2 General José Antonio Páez dejó un saldo de 30 reclusos muertos y 26 heridos, de los cuales 19 fueron funcionarios. En esa oportunidad el motín se produjo porque los reos hicieron una serie de peticiones a las autoridades del centro de detención, entre ellas la reanudación de las visitas y de las comidas, la destitución del director del centro y permitir el ingreso de grupos deportivos, predicadores evangélicos, cigarros y bebidas alcohólicas.

Ninguna de las demandas fue concedida, por lo que los solicitaron la presencia de la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la República en el sitio, que tampoco aparecieron. Luego de eso, el 23 de mayo inició el enfrentamiento entre los reclusos y los funcionarios de seguridad. Ese día murió Wuislandi Medina Pineda por una herida de bala. Según los reos, falleció a manos de la policía, lo que desencadenó el motín.  

En la historia carcelaria de Venezuela, la ocurrida en Cepella se ubica entre las cinco con la mayor cantidad de fallecidos luego de la registraba en el año 1994 en la Cárcel Nacional Occidental de Maracaibo estado Zulia donde casi 100 presos fallecieron a causa de un incendio; lo que pasó el 28 de marzo de 2018 en el calabozo del Comando Central Policía Valencia-Carabobo donde hubo 68 muertos (quemados); y los 62 fallecidos y más de 120 heridos que dejó la requisa en la cárcel de Uribana estado Lara en enero de 2013.

Créditos Fotográficos: Cortesia de Miguel Villavicencio y y Enmanuel Serrano

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