37 detenidos se fugan de centro de reclusión en Nueva Esparta

37 detenidos se fugan de centro de reclusión en Nueva Esparta

Un total de 37 jóvenes privados de libertad se fugaron la tarde de este miércoles 30 de agosto del Centro de Internamiento de Los Cocos, ubicado en el municipio Mariño del estado Nueva Esparta, al oriente del país, luego de someter a tres de los custodios del centro de reclusión.

El director de la Policía de Mariño, Anthony Frontado, precisó que el hecho ocurrió cerca de las 5 de la tarde, cuando los menores de edad amarraron y encerraron en un cuarto a los guardias y les quitaron sus armas de fuego y chalecos. Cinco de los privados de libertad, considerados de alta peligrosidad, escaparon robándose el vehículo de uno de los cuidadores, que posteriormente fue abandonado en el sector Macho Muerto del mismo municipio. El resto saltó el muro del internamiento. Extraoficialmente se conoció que algunos de los implicados se lanzaron hacia la Escuela José Joaquín de León, que queda al lado del centro.

Frontado agregó que gracias a la acción conjunta entre los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y los funcionarios de la policía estadal y la de Mariño inmediatamente lograron recapturar a seis de estos muchachos. Cuatro de ellos cerca del lugar de reclusión, otro en el sector Cotoperí y el último en la calle Las Flores de Mariño. Durante la mañana del jueves 31 de agosto capturaron a cuatro más y fueron puestos a la orden del Ministerio Público.

Luego de que varios de los familiares se concentraran a las afueras del internamiento buscando información, cerca de las 10 de la mañana pegaron una lista con 36 de los nombres de los detenidos que se fugaron. El director del recinto dijo que no fueron 37, pese a la información que dieron las autoridades.

La evasión de los internos no es nueva en este centro, que depende del Instituto de Atención al Menor (Iamene) adscrito a la Gobernación de Nueva Esparta. En abril del 2014 se escaparon 10 jóvenes, igualmente saltando hacia el colegio y causando pánico entre los padres de los alumnos que se encontraban en clases. En esa oportunidad las autoridades intervinieron el lugar y sacaron gran cantidad de armas y dinero en efectivo. El mismo mes de 2015 se fugaron 33 muchachos y en los años posteriores se han registrado varios casos.

Se conoció que el centro tiene capacidad para mantener en resguardo a 40 internos, sin embargo, normalmente tiene entre 60 y 70 jóvenes de entre 12 y 21 años de edad. Esta realidad los mantiene en una situación de hacinamiento y malnutrición, por cuanto no reciben la alimentación y cuidados necesarios, de acuerdo con la información que suministraron los padres de quienes se escaparon en esta ocasión. Igualmente, indicaron que para vigilarlos solo cuentan con cuatro custodios, por lo que las fugas son cotidianas.

Aura Velásquez, de 68 años, acudió temprano para verificar si su nieto de 17 años se había fugado. Criticó que no le dieran información precisa, manteniéndola en una angustia mucho mayor. “Es un niño con muchos problemas porque fue abandonado por sus padres. Unos me dicen que se quedó, otros que se fue. Es mi nieto pero él merece que lo castiguen. Yo pido prestado para traerle comida a él, no sé porque lo hizo. Tres meses le faltaba para salir. Ojalá lo castiguen porque eso no se hace. Aquí les dan comida pero nosotros les traemos más. Finalmente me dijeron que sí se fue y no sé nada de él”, dijo entre lágrimas.

Otra señora, quien prefirió el anonimato, comentó que se escaparon porque a los mayores de edad los iban a trasladar a otros centros y allí sin duda pasaban hambre. A algunos de los que se evadieron les faltaba cumplir una condena de entre 15 días y tres meses.

Maribel Ramos, de Los Clavelitos, es madre de otro de los jóvenes implicados en este hecho. Aseguró que varios de ellos pertenecen a este sector y que apenas se enteraron fueron al recinto a ver qué información les daban. “Yo aquí he visto de todo, les traen cigarros, plata. No nos dicen mucho, recién dijeron que sí se había ido. Ya no sabemos qué hacer”.

Un funcionario policial que se encontraba a las afueras del internamiento confirmó que la mayoría de los casos de fuga que se registran allí se debe al hambre que pasan los muchachos. Comentó que en el recinto existen los mismos vicios que hay en las cárceles de adultos y peores porque “al sentirse protegidos por la ley hacen lo que quieren”.

“En las noches solo se quedan los custodios, no la policía. Cuando se escapan los castigan con seis meses más de prisión, por eso salen, vuelven a delinquir y regresan. No les importa. Algunos tienen el beneficio del plan Chamba Juvenil, salen a las 6 de la mañana, trabajan y vuelven en la tarde. Ahora lo perderán. Casi siempre los recapturamos a todos. Adentro compran cigarros, le pagan al líder para que no los moleste y otros les dan sus sueldos a los padres para que les traigan comida”, indicó.

Los operativos de búsqueda de estos jóvenes continúan en todo el estado, mientras los familiares y vecinos esperan respuestas por parte de las autoridades del reciento, quienes no ofrecieron mayores detalles al respecto.

Texto: Johanna Bozo

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